Mi marido invirtió en Miami y a mi me cambió la vida….

Todo empezó hace 9 meses cuando un día mi marido en la sala de la casa me dijo que él tenía unos ahorros los cuales no sabía qué hacer con ellos pues no le estaban generando mayor interés. Había invertido en CDT, en obras de arte, en un apartamento para arrendar en Bogotá, etc., pero no veía que este generara un rendimiento que nos permitiera usufructuar a largo plazo.

Mi marido invirtió en Miami y a mi me cambió la vida….

Mi marido invirtió en Miami y a mi me cambió la vida….

Nos tomamos la tarea de averiguar entre ambos, cada quien por su lado y hace 7 meses unos amigos nuestros que viven en Miami, vinieron a Colombia y en una comida nos comentaron que invertirían parte de su dinero en una propiedad en Miami Beach. Con mi marido nos sentamos a hablar con ellos hasta largas horas de la noche. Hoy sé que las oportunidades siempre están allí, la diferencia entre quienes las aprovechan y quienes no, es que los primeros toman acción.

Al día siguiente nos sentamos junto con la familia y hablamos de la posibilidad de comprar un inmueble en Miami. Mis dos hijos felices, nos dijeron. Mamá podemos ir cada vez que queramos.
Les quiero contar que a mí me cambio la vida en pequeñas y grandes cosas:
Antes de invertir considerábamos viajar a Miami durante tres temporadas, semana santa, julio, diciembre para temporada de tennis y vacaciones y les cuento que el solo pensar en viajar a Miami significaba para mí ocuparme de:

1. Equipaje. Hacer 4 maletas, en las cuales debía incluir dentro de lo que empacaba, la ropa para los 4 (ropa deportiva, ropa casual, ropa de playa y una que otra pinta elegante para cuando se salía a algún lugar con mi marido y sus amigos), los objetos de aseo personal, toda la indumentaria para los deportes de mis hijos, lo cual no era poco pues ambos practican 2 deportes.

2. Alquiler de vehículo, Tan pronto llegábamos a Miami, debíamos dejar a mi hijo mayor con el equipaje mientras alquilábamos el vehículo que nos llevaría al Hotel que nos quedaríamos y nos serviría para desplazarnos durante nuestra estadía.

3. Hotel. Debíamos cancelar una suma desde Bogotá por tener el derecho a un Hotel para dormir y pagar todos los adicionales que se requerían como lo son: lavandería, comidas no incluidas dentro del paquete comprado con anterioridad, etc. Además de ocuparme de que dejar los documentos como pasaportes, pasajes y demás artículos de lujo en una caja fuerte dentro del cuarto o en la recepción.

4. Vacaciones, temporada de tennis y Shopping. En vacaciones, solo pensábamos en un Hotel aledaño a la playa para disfrutar de ella y en las tardes salir de Shopping, comer todos los días el almuerzo y la comida donde nos encontráramos por lo general en un Centro Comercial. Para la temporada de tennis, alquilábamos ciclas para ir del hotel al lugar y difrutar de este deporte desde tempranas horas hasta altas horas de la tarde y de vez en cuando nos perdíamos un partido por ir de Shopping. En diciembre a principios de este mes, yo viajaba antes que mi marido y mis hijos con una maleta vacía para hacer las compras navideñas de toda la familia. Volvía a Colombia, celebrábamos en familia y después del 25 viajábamos todos juntos a Miami a celebrar el fin de año en casa de amigos o en un hotel donde pagábamos un cover por el derecho a estar y disfrutar de una comida así como la celebración. Casi todas las temporadas ocurrían igual, lo que variaba era si iban amigos para salir a comer en las noches o ir a un Museo o algún otro plan.

Ahora luego de haber invertido en Miami le cuento que me cambió la vida.

1. Maletas. Ahora cuando viajamos en familia no es necesario llevar tanto equipaje pues todos tenemos ropa deportiva, casual, de playa y elegante en nuestro apartamento, por ello llevamos tan solo una maleta con algunos objetos que compartimos entre Bogotá y Colombia.

2. Alquiler de Vehículo. Al llegar nos espera un conductor que ya nos conoce al cual llamamos con una semana de antelación para cuadrar con el el día y hora en la que nos debe recoger en el aeropuerto, ya que al llegar a nuestro apartamento ya tenemos vehículo.

3. Hotel. Nos ahorramos ese dinero y se sorprenderán de la cantidad que se ahorra pues ahora no salimos permanentemente a comer, no necesitamos el servicio de lavandería que nos presta el hotel. Ahora vamos al mercado a comprar lo que necesitamos para cocinar en casa, lavamos una vez a la semana en nuestra lavandería comunitaria que tiene nuestro conjunto, guardamos nuestros objetos personales sin preocuparnos por dejarlos en una caja fuerte, no importa si los niños lo dejan en cualquier lugar del apartamento. Cuando volvamos allí estará. No les digo que no extrañe el no tener que tender camas y arreglar pero lo que si les puedo decir es que he ahorrado y que ese ahorro ha significado para mí poder comprar algo adicional o disfrutar más con mi familia y mis amigos.

4. Vacaciones, temporada de tennis y Shopping. Me parece que disfrutamos más las cosas, ya no tenemos el afán de hacer todos los planes en una misma semana, como nos sucedía antes. En vacaciones mis hijos pueden hacer planes con sus amigos de conjunto y los vemos más felices, montan en cicla, juegan futbol y tennis, cada cual tiene sus propios amigos y propios planes. Para compras, hemos tomado solo dos días en la tarde de la totalidad de las vacaciones, esto porque entendemos hoy en día que no estamos viniendo a Miami de vez en cuando, sino que por el contrario podemos venir cada vez que queramos.

Ahora bien, he incluido planes que antes ni consideraba:

1. Viajar con mayor frecuencia, ya que ahora puedo cuando mi marido viaja por tema de negocios a Miami, organizar con esposas de sus compañeros quienes también viajan para que nos quedemos dos parejas en el apartamento y mientras ellos trabajan, nosotras hacemos planes como ir a la playa, ir de shopping, recoger a nuestros maridos en la tarde, comer en pareja, hacer planes de adulto que con mis hijos no era posible llevar a cabo.

2. Tiempo en pareja. Cuando viajamos a Miami contamos con más tiempo para los dos, tiempo que hemos aprovechado por el bien de la relación. Ahora es que nos damos cuenta que estar sin los hijos es bueno de vez en cuando pues nos dedicamos a almorzar o comer juntos, hablar de temas que antes por cuestión de estar pendientes de nuestros hijos no lo hacíamos tan a menudo.

3. Tiempo para mí. Ahora me ocupo de hacer lo que quiero hacer, le agradezco a mi marido el tomar la decisión de invertir porque si no hubiésemos invertido estaría mi vida girando en torno a mis hijos. Hoy sé que son importantes pero que también yo soy importante. A veces voy a hacer diligencias sola, a veces con una amiga, pero lo cierto es que hago más planes para mí que cuando estoy con mis hijos debo dejar de hacer por ocuparme de hacer los de ellos.

4. Cultura. Me ocupo cada vez que viajo a Miami, por conocer más lugares culturales que me permitan conocer mejor la ciudad y que me dejen algún bagaje que me permita crecer como persona. Ahora el shopping puedo decirles que ha pasado a segundo plano, para mí y mi familia, las prioridades han cambiado.

Recomiendo invertir en Miami, a mí me cambio la vida y la forma de viajar, ahora disfruto más y soy más feliz, las temporadas e familia son diferentes, los tiempos en pareja se disfrutan y lo más importante, tengo tiempo para mí, para hacer mis planes, para conocerme a mí misma y para aprender a disfrutar lo que antes no hacía por estar pendiente de todas las necesidades de mi familia.

Fuente: Entrevista realizada en Bogotá, el 10 de agosto de 2.015 a una familia que invirtió en Miami por Carolina Martinez.
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