La economía del sur de la Florida y el mercado de finca raíz se recupera después del huracán Irma

 

La temporada de huracanes de 2017 fue una de las más aciagas de los últimos años. Islas como Puerto Rico, Saint Martin e Islas Vírgenes sufrieron serios daños, de los cuales aún no se logran reponer del todo. A comienzos de septiembre, cuando el huracán Irma estaba próximo a hacer contacto con la Florida y la población se preparaba para la emergencia, muchos sistemas meteorológicos vaticinaban que se ocasionarían graves perjuicios a nivel de infraestructura, sobre todo en las ciudades situadas en el litoral oriental de la península.

Sin embargo, pese a los graves daños que se ocasionaron en viviendas, pese a las ráfagas de vientos, los árboles caídos y algunas inundaciones, los estragos ocasionados por el huracán en Miami y Fort Lauderdale fueron por suerte inferiores de los que previeron en algún momento los cálculos más pesimistas, cuando Irma se movía por el Caribe con vientos que alcanzaban la categoría 5. Ciertamente, hubo daños de consideración y la reconstrucción le está costando al presupuesto estatal más de 17 mil millones de dólares. Con todo y eso, la situación pudo haber sido peor.

Ahora bien, una pregunta latente en las personas que en Latinoamérica están pensando residenciarse en Miami, o comprar una casa en el sur de la Florida, es el  impacto que tuvo la temporada de huracanes en la economía del estado, en general, y en el sector de finca raíz de la zona, en particular.

Al respecto, lo primero que es importante destacar es que si bien el paso de Irma ha ocasionado dificultades a nivel fiscal, lo cierto es que la economía a nivel integral no ha sufrido mayores retrocesos. El empleo sigue creciendo en ciudades como Fort Lauderdale y Doral y el desempleo en todo el estado ha llegado al 4%, uno de los registros históricos más bajos. La construcción, en ciudades como Fort Lauderdale y Sunrise, experimenta también una suerte de boom inmobiliario que, si bien tuvo un estancamiento en el mes de septiembre, se ha reanudado sin mayores sobresaltos.  El turismo también sigue boyante. En 2017, el estado reportó un número de turistas de 116.5 millones, lo que supone un nuevo record y un crecimiento de 3.6% con respecto a la medición anterior. En un estado donde la mitad de los empleos están ligados de alguna u otra manera al turismo, ese incremento en el número de visitantes es un indicador muy positivo en términos económicos.

En lo que atañe concretamente al sector inmobiliario del sur de la Florida, es bueno destacar que este tiene una gran capacidad de resiliencia, es decir, cuenta con muy buenos mecanismos para resistir esta clase de embates climáticos. Y eso en parte se debe a las lecciones que como estado se han sacado de calamidades anteriores. En 1992, luego del paso del huracán Andrews, la Florida actualizó sus códigos de construcción, imponiéndole a las empresas unos estándares de edificación que están entre los más exigentes de todos los Estados Unidos. De allí que los daños sean sustancial y comparativamente menores en las edificaciones construidas conforme a esos requerimientos.

Según un informe realizado por Sotheby International Realty, el mercado inmobiliario de la Florida sufrió un fuerte estancamiento en el mes de septiembre. Sin embargo, una vez fueron superadas las dificultades más acuciantes que dejó el huracán, el mercado de finca raíz se reanudó y siguió su senda de crecimiento. Paradojicamente, algunos analistas del sector inmobiliario han identificado un efecto colateral positivo que dejan a su paso los huracanes. Este consiste básicamente en que, luego  de la ocurrencia de una calamidad de este tipo, son muchos los propietarios que desean vender su inmueble –bien porque es su segunda o tercera casa y no residen allí–, con lo cual se genera un ambiente muy propicio para los compradores, de un alto volumen de transacciones inmobiliarias. La situación que se vive a más de seis meses después de Irma la resume muy bien el portal especializado Zillow, cuando dice que “aunque el impacto inmediato de un huracán a nivel inmobiliario es enorme, y con frecuencia alcanza los miles de millones de dólares, a largo plazo el impacto en el mercado es sorprendentemente mínimo”.

2018 se prevé que  sea un año de alto volumen de operaciones inmobiliarias y en donde se mantenga la tendencia del ingreso de capitales hacia el sur de la Florida provenientes de América Latina. Esto a causa de un dólar estable,  procesos de turbulencia política en algunos países de la región y un año electoral en países como México y Colombia, donde hay candidatos con serias posibilidades de triunfo que son vistos a ojos de sectores empresariales como una amenaza para la inversión y la propiedad privada.

 

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